08 Noviembre 2011
El querer tener lo que otros tienen
Dios requiere que desechemos toda costumbre de nuestra vida que no nos edifica
1 Samuel 8:4-7 “4 Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel,5 y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.6 Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová.7 Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.”
El pueblo de Israel se había olvidado de Dios. Los israelitas querían tener lo que otras personas tenían. Eso significaba que querían adoptar las costumbres de la gente de las tierras vecinas, costumbres que eran paganas y idólatras (al igual que halloween). Ellos querían un rey que gobernara sobre ellos. Se han olvidado de que Dios era su rey, y Dios era El que decidía quien gobernaría sobre ellos en la tierra donde fluía leche y miel. Dijeron Danos un rey (juez) que reine sobre nosotros como el resto de las naciones. Estaban rodeados por las naciones paganas, las personas que creen en varios dioses. Los dioses de otras naciones no demandaban el tipo de obediencia y santificación que el Señor nuestro Dios requiere. Tristemente los israelitas estaban siendo influenciados por lo que veían. Vivimos en el mundo y queremos tener lo que otros tienen, este sentir nos lleva a problemas. Estamos en una tierra donde fluye leche y miel como en los tiempos de antes. El cristiano de hoy en día puede desviarse del camino de Cristo si empieza a querer lo que otros tienen. Cada vez que deseamos tener lo que el mundo tiene, estamos siendo como los israelitas del tiempo de antes. Ellos desecharon a Dios y su reinado sobre ellos y nosotros podemos caer en la misma trampa del pecado. ¿Qué es lo que el Señor requiere? Dios requiere que desechemos toda costumbre de nuestra vida que no nos edifica, acerca o santifica. Dios quiere reinar sobre nosotros toda la eternidad. El rey Saúl, David, Salomón y los demás reyes después de ellos esclavizaron al pueblo de Israel y se enseñorearon de ellos. Era eso lo que pueblo estaba pidiendo cuando querían un rey. Dios los había llevado a la prosperidad con su poder no con el poder del hombre. No nos esclavicemos nosotros mismos adaptando costumbres del mundo o en la sociedad donde moramos! Cuando se dieron cuenta de su necedad (de lo que querían), estaban arrepentidos. Pero ya era muy tarde. Nosotros lo podemos comprobar que esta la fecha los israelitas sufren por haber querido ser como otras naciones. Mientras hay vida hay esperanza, no esperemos hasta que sea demasiado tarde. Pidámosle a Dios que habrá nuestros ojos y nuestro corazón para que veamos nuestro camino. El querer tener lo que otros tienen es a veces querer desechar a Dios para que el no reine sobre nosotros.
- Tags: articulo, Biblia 101

Comments (0)